Citas mujer el cáncer

Me hicieron una histerectomía años atrás. Hoy me di cuenta que estaba embarazada. [T]

2018.06.27 06:14 J4yC1 Me hicieron una histerectomía años atrás. Hoy me di cuenta que estaba embarazada. [T]

Cuando tenía 9 años, un agresor no identificado me jaló hasta un auto, me apuñaló 12 veces, y me dejó enfrente de un hospital.
Perdí mi útero, mis ovarios, un riñón y unos cuantos metros de intestino. Han pasado 17 años. Además del Trastorno de Estrés Post-Traumático, la cosa más difícil es saber que nunca tendré hijos biológicos. He querido tener niños propios desde que tengo memoria, aunque quizá esto se deba en parte a que crecí en un hogar conservador que medía el valor de una mujer por su habilidad de traer niños al mundo.
Mi estatus de víctima despertó en mi un interés en la aplicación y cumplimiento de la ley. Me contrataron como policía pero fuera de la academia, la verdad es que era un desastre. En vez de eso, conseguí un empleo en la cárcel. Trabajo en el turno de la noche de 7PM a 7AM. Me hace más solitaria de lo que ya soy, pero me pagan un 11% más en este turno y de todos modos no tengo familia.
Vivo sola. Ni siquiera he tenido un solo novio. Aunque creo que mi cerebro trata de compensar esto porque a veces me levanto en las mañanas sabiendo que alguien está conmigo. Alguien familiar, alguien a quien amo. Sin rostro ni nombre, solo la seguridad de su presencia. Pero siempre que trato de alcanzarlo y tocarlo, nunca hay nada en su lugar.
Como sea. Fui al médico esta mañana después del trabajo. Además de mi temperatura y mi presión arterial, me tomaron una muestra de orina. No es algo inusual. El traumatismo abdominal me hace propensa a infecciones.
Después de unos cuantos minutos, el médico entró y me dijo: "Estás embarazada."
Sonreí de manera temblorosa y con dolor. Seguramente esto era una broma, aunque era una extraordinariamente de mal gusto. "No tengo útero."
Soltó una pequeña risa nasal. "¿Desde cuándo?"
"¿Desde...cuarto grado?"
Atizbos de preocupación se posaron en la cara de mi médico. Los siguientes minutos pasaron como una confusa neblina mientras me decía que mi sistema reproductivo estaba bien.
Mi corazón se aceleró. Me sentí mareada, confundida y enojada. He sido su paciente por cuatro años. ¿Cómo podía olvidar quien soy?
Finalmente me mostró mis expedientes. Años de expedientes, detallando un embarazo exitoso y una breve batalla contra el cáncer de ovario.
"No," Dije, "Debe de haber un error."
El tono de mi médico se volvió más enérgico. "¿Cómo te sientes? ¿Te has golpeado la cabeza, tomado drogas o..."
"¡No!" Me costaba mantener el control de mi voz. "¡Ésto no es mío! ¡Esa no soy yo!"
Siguió discutiendo. El corazón me pesaba. El enojo y la confusión se transformaban en pánico. Finalmente le dije "Me tengo que ir."
Intentó detenerme. - "Quizá solo estés herida o teniendo un episodio, no es seguro que..." Pero me apuré y me fui.
Una vez que llegué a mi auto, implosioné. Cada gramo de dolor, anhelo, ira y vergüenza me vinieron por la espalda, llenándome por dentro, una presión sofocante que sentía que me iba a romper las costillas.
Después de un buen rato, me calmé lo suficiente para conducir a casa.
Mis vecinos de al lados son una pareja mayor, Martin e Isabella. Son buenas personas, pero están terriblemente equivocados respecto a sus hijos. Siguen tratando de emparejarme con su hijo Conrad, quien es narcomenudista y tiene tres hijos con tres mujeres distintas. Lo evito, pero me llevo bien con su hija más joven, Sara. Es una chica salvaje y desempleada, pero tiene buen corazón. Probablemente es un poco extraña, pero me sentía cercana a ella, de la misma forma en la que me sentía cercana a mis parientes.
Sara sabe todo sobre mi (es imposible no tomarla como confidente; atrae los secretos como agujas a la piel) y tiene una memoria ridículamente buena. Mi médico podría estar fuera de si, pero Sara recordaba todo. Ella confirmaría que yo estaba cuerda.
Los autos de Isabella y Martin no estaban, pero el anticuado auto de Sara se encontraba en la curva, así que fui a la puerta. Cuando toqué, Conrad me abrió la puerta con una turbia sonrisa. "Hey."
"Hola, ¿Se encuentra Sara?"
"Ha estado con un tipo, no se ha aparecido en toda la semana." Se estiró, tratando de sacar el pecho. "¿Gustas pasar?"
Negué con la cabeza. "Dile que vine a verla."
Murmuró enojado mientras iba cruzando el patio, mirándome hasta que cerré mi puerta delantera.
Mi terrier, Jingo, enseguida se apresuró hacia mi. Está viejita y este tipo de movimientos de cachorrito son inusuales en ella, pero no le tomé importancia. Una vez que sus ánimos de mascota estuvieron satisfechos, se dirigió a la cocina. La seguí, y me congelé.
Un hombre estaba sentado frente a la mesa, con un montón de papeles frente a él. Jingo corrió hacia él, dando pequeños círculos con emoción.
"No te asustes," dijo el hombre. "Por favor."
"Sal de aquí," Susurré.
"Me imagino que tendrás muchas preguntas después de tu cita médica."
Sentí que algo me aplastaba por dentro, exprimiéndome como una esponja. "¿Cómo sa – "
"Me llamaron." Me mostró su teléfono. "Estaban muy preocupados por ti."
"Voy a llamar a la policía."
"No lo hagas," Me dijo.
"No tendría que hacerlo si no hubieses invadido mi propiedad," resollé.
Absurdamente se me acercó girándome los ojos. Había algo familiar en ello, algo que hizo que mi corazón se derritiera casi tan fuerte como el pánico que me daba que se acercara a atacarme. "Estamos juntos en el contrato de arrendamiento, no pueden hacer que me vaya."
"¡No estás en mi contrato!"
Había algo frágil en su lenguaje corporal, algo fuera de lugar. "Confía en mi. Estoy tratando de volver todo a la normalidad. Mira esto." Dobló un fajo de papeles engrapados, y con un ágil movimiento de muñeca, lo mandó girando hacia mi. Aterrizó a mis pies.
Sé que obedecer a alguien que está invadiendo tu casa es parte de una receta para el desastre. Pero mirarlo y escuchar su voz movió algo en mi, casi como un recuerdo. Me hizo pensar en todas esas veces que despertaba somnolienta pensando en la presencia de alguien que amo.
Así que recogí los papeles. Era una copia de mi contrato de arrendamiento. Mejor dicho, nuestro contrato de arrendamiento. Su nombre era Roy. Se supone que tenía 28 años, pero el hombre frente a mi era al menos diez años mayor.
Detrás del contrato de arrendamiento habían facturas de servicios públicos de ambos y un acta de matrimonio.
Los papeles se sacudieron en mis temblorosas manos. Tontamente, sentí un destello desesperado de esperanza. De alivio. Porque, ¿Saben qué? Prefiero estar mentalmente enferma, incluso hasta el punto de olvidar a mi propia familia, que estar tan sola. "¿Estoy loca?"
"No." Su rostro se torció y se secó los ojos. "Necesito que te vayas de aquí conmigo. Necesitamos estar fuera de la ciudad para el atardecer."
"¿Por qué?"
Su labio inferior empezó a temblar y lo mordió fuertemente. Jingo se acurrucó con él y brincó a sus piernas.
"Roy," dije, de forma experimental. "¿Qué sucederá al atardecer?"
"Vendré a casa con nuestra hija." Sentí como si me hubiesen golpeado. "La gente los sigue - y me sigue - hasta aquí. Y luego te matan."
Mi hija. Tenía una hija. Y un segundo hijo en camino, con el hombre sentado frente a mi. Un glorioso glitch en la matrix me había puesto lo que siempre quise en bandeja de plata. ¿Entonces por qué el padre de mis hijos estaba diciéndome que no podía tener nada de eso? "¿Por qué?"
"Porque." Tomó un buen trago de saliva. "Tiene que ver con nuestro hijo."
En ese momento, la puerta se abrió de golpe. Jingo se puso a la defensiva, ladrando, un poco antes de colapsar en un frenesí de éxtasis.
Era un segundo y más joven Roy, con los ojos bien abiertos y enojado como el infierno. Al verlo de reojo, ese ligero sentimiento de reconocerle explotó. Los recuerdos no me venían de golpe, pero sabía que lo conocía.
Se lanzó a través de la habitación. El Roy mayor lo atrapó sin mucho esfuerzo y lo aporreó contra la pared. "¿Qué estás haciendo?" preguntó de forma calmada.
Su contraparte más joven se incorporó violentamente. "¡Tú sabes que carajos estoy haciendo!"
"¿Quien te dijo que estaría aquí?" La voz de Roy se sacudió un poco. "Un Crono, ¿verdad?"
El Roy joven titubeó brevemente.
"Te han estado siguiendo hasta aquí," Dijo Roy. "Y van a matarla."
"El Crono viene por Adam." El joven se agitó de nuevo.
Roy lo tomó por el cabello y estrelló su cabeza en la pared, paralizándolo momentáneamente. "No, no pueden venir por él. La única forma de detenerlo es prevenir su existencia, lo cual hice. Tan sombrío como parezca, eso era lo mejor que podíamos hacer por ella." Su voz se quebró. "Y tú lo deshiciste."
Retrocedí con cuidado y tomé a Jingo. Ninguno de los dos hombres pareció notarlo. Me apresuré a la puerta al mismo tiempo que el joven Roy soltaba una respuesta venenosa.
Suprimiendo una enorme ola de pánico, corrí a casa de Sara. No me importaba quedarme sola con Conrad. Era mejor que quedarme en casa a esperar la muerte con ese lío de líneas temporales alternativas.
"¡Conrad!" Golpeé la puerta. "¡Conrad, déjame pasar!" El sudor goteaba por mi frente mientras el eco de Roy alzando la voz se escuchaba desde mi casa. Toqué el timbre varias veces. "¡Conrad!"
Calle abajo, escuché el ronroneo de un motor. Un coche elegantemente extraño dobló la esquina. Como si fuese una señal, el fuerte y emocional discurso de Roy finalizó con la palabra "Crono".
Era una locura. Pero hoy la locura se había vuelto mi realidad de muchas maneras, así que me agaché. Para mi sorpresa, escuché suaves y lastimosos llantos que venían de cerca - del taller del padre de Sara. Me puse de rodillas y gateé mientras ese tétrico auto se estacionó frente a mi casa.
La puerta se abrió, dejando al descubierto una suave oscuridad. Conrad se aferró al marco de la puerta. Estaba sollozando.
"¿Conrad?" Susurré. No me respondió. Ni siquiera me miró.
Ignorando el revoltijo nauseabundo en mi estómago, lo esquivé y entré al taller.
Después de una mañana tan brillante, era difícil de ver. Las sombras se fundían en una sola, cortadas únicamente por el tenue brillo de las herramientas metálicas.
Algo cambió, de forma furtiva y de alguna forma malsana. Un hedor dulcemente fétido me llegó: gaseoso, empalagoso, casi pegajoso.
Con un suave click la luz sobre mi se encendió. Me impacté.
Un cuerpo tembloroso en carne viva estaba colgado de los brazos en las vigas. Donde una vez hubieran estado los ojos y los labios, habían quedado agujeros vacíos y sangrantes. Delgadas púas sobresalían de los brazos y piernas despellejados. Me tomó un momento darme cuenta que eran alambres. Alambre para jardín, entrelazado con los músculos sangrantes como si fuesen hilos de bordar.
Solamente el cabello estaba intacto: reconocible al instante, era largo, rubio y con mechas azules.
Sara.
Conrad no dejaba de llorar.
Una figura emergió del enredo de sombras. Alto, delgado y de cabello oscuro, con facciones como las de Roy pero ojos como los míos. Me miró con atención, apreciativamente. Entonces el reconocimiento iluminó sus ojos. Me sonrió, y en mi alma, si no es que en mi mente, lo reconocí. "Adam."
Dio un paso hacia el frente con ansias y tomó mis manos. Las suyas estaban llenas de sangre seca y trozos de tejido. El me miró a la cara, analizando cada facción como si no pudiese tener suficiente. "Lo siento." Me susurró.
Detrás de mi, escuché voces. Giré. La enajenada sonrisa de Adam se convirtió en un cruel gruñido mientras la gente irrumpía en el taller.
Trazos de rayos explotaron en mi existencia, envolviéndome en una luz cegadora. La estática crepitó a lo largo de mi piel, acompañado de una punzante llamarada de calor. El miedo, la confusión y una profunda desesperación que no quería comprender me abrumaron. Me cubrí la cabeza.
Todo al mismo tiempo, se volvió silencioso y oscuro.
Después de un rato, me atreví a mirar.
Aún estaba en el taller. Estaba tranquilo, vacío y limpio, sin rastros de Sara o su asesino.
Para mi sorpresa, Jingo estaba esperándome afuera. La tomé y corrí por el jardín. Los autos de Martin e Isabella estaban en la calle. A través de una ventana, oí a Sara riéndose. El pesar en mi pecho se alivió considerablemente.
Tardé un poco en reunir el valor, pero finalmente entré a mi casa. Después de asegurarme que estaba vacía, me deslicé hasta el suelo y Jingo brincó a mi regazo.
Quiero pasar esto como locura. Un brote psicótico, quizá, o simplemente un colapso del diario. Podía aceptar el hecho de que estaba en el taller de mis vecinos. Incluso podía justificar la presencia de Jingo.
Pero no puedo explicar la sangre ni los tejidos secándose en mis manos.
Quiero una familia más que nada. Me duele inmesurablemente, y me llega hasta los adentros, tener uno con el que nunca podré estar. Pero creo que estoy mejor así.
No tener hijos es mejor que tener que matar a uno, ¿no es así?
Thanks to u/Dopabeane for letting me translate this story.
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2018.03.16 19:01 Canal9SiempreConVos Mes rosa: caminata por le cáncer de mama

MES ROSA - CORRIENTES MAÑANA CAMINATA POR EL CÁNCER DE MAMA La cita es en la peatonal Junín y el domingo la concentración será en la Costanera sur para difundir el mensaje de la necesidad de controles mamográficos. Por cáncer de mama mueren por día 20 mujeres en nuestro país por una patología que detectada a tiempo significa la diferencia entre la vida y la muerte. NATALIE CLISBERG Y DR. CRISTIAN PEPE

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2015.09.17 19:05 Subversivo-Maldito Vivimos en un País, en dónde la anestióloga que le ayudó a morir dignamente, no puede tener nombre....

Josefina Reverte era una mujer guapa, madre de seis hijos, cariñosa y de derechas, que tenía 75 años cuando, en la clínica de la Concepción de Madrid, le diagnosticaron un cáncer de mama tan avanzado que ya no tenía remedio.
Mas tarde sus hijos la llevaron a la unidad del dolor del Gregorio Marañón. El director del servicio fue más preciso, cuando estudió la historia clínica, para hacer su pronóstico: le quedaban tres meses de vida. Los hijos hicieron hincapié en que a Josefina la trataran de forma que sufriera lo menos posible. Y el médico se lo aseguró. La paciente recibiría un tratamiento ambulatorio que daría, en las posibilidades de la ciencia médica, una protección frente al dolor y una mínima calidad de vida.
Josefina siguió con disciplina el tratamiento paliativo...Llevaba la situación con un humor que parecía insensato, y su chiste favorito de aquella época era uno en el que una mujer acude al médico y le dice:
-Entonces, doctor, dice usted que Géminis.
-No señora, cáncer, cáncer.
Las semanas pasaron y la enfermedad fue avanzando de la manera exacta a como había sido previsto por el médico...Un día todos sus hijos, los seis, habían coincidido en torno a su lecho, que era, esta vez sin ninguna literatura, de dolor. Aquella reunión multitudinaria la hacía tan feliz que quiso demostrar su buen humor con una extravagante petición:
-Quiero un gin-tonic.
Y la moribunda se calzó, con aire festivo y acompañada de todos sus directos descendientes, en un ambiente de risas francas y mimos desbordados. No le faltó algún comentario sobre la forma mejor de construir el cóctel y varios recuerdos sobre antiguas visitas a ese lugar de perdición que era el Chicote de la posguerra...
Un buen día, Josefina, hizo un aparte con uno de sus hijos y le dijo claramente que ella era consciente de que iba a morir pronto y no se sentía con fuerzas para acudir más veces al hospital a recibir sus periódicas dosis de morfina y engaño piadoso....A partir de ese día, el hijo quedaba emplazado a cumplir una doble misión.
1º) Mantener el suministro de la medicación que garantizaba, hasta donde era posible, que el dolor fuera soportable.
2º) Responsabilizarse de que su madre tuviera una muerte digna y exenta de sufrimientos. Los demás hermanos no deberían ser consultados ni informados de la petición. Es sensato suponer que en el ánimo de Josefina estaba evitar debates sobre una decisión de la que era soberana....Llegada a un punto la evolución de la enfermedad, el hijo tenía que tomar la decisión de hacer que la muerte fuera más fácil y de que el desenlace se produjera en el momento preciso. Y no había más que hablar.
A partir de esos momentos, el obediente hijo se puso manos a la obra....Una íntima amiga del hijo, una curtida profesional de la anestesiología que trabajaba en otro hospital público de Madrid, se haría cargo del suministro y aplicación a domicilio de las drogas que paliaban el dolor. La otra parte cayó como un metro cúbico de plomo sobre el alma del recadero.
Ya no hubo más reuniones con gin-tonic....Josefina había sabido medir sus fuerzas a la perfección...y había llegado el momento....de mantener la dignidad, ante la muerte, sin tener que perderla ante el sufrimiento gratuito...Se trataba de mantener la primera y evitar lo segundo...
A partir de esos momentos...la habitación estaba en penumbra muchas horas al día, porque la mujer necesitaba cada vez mayores dosis de medicación para poder soportar el dolor.... Pasaba cada día unos minutos más que el anterior dormitando, dejándose llevar por la creciente potencia de la morfina....En realidad, estaba ya a la espera de que se cumpliera la atroz certeza que se había instalado en su ánimo....Un día, añadió otra orden, esta vez sí a todos los hijos...Josefina dijo que quería que incinerasen su cuerpo, y dónde deberían ser esparcidas sus cenizas.
Un viernes de invierno, en 1992, el hijo que estaba encargado de cumplir los terribles encargos de Josefina se despidió de ella porque iba a pasar el fin de semana fuera de Madrid....Antes de irse, Josefina le oprimió el brazo con la mano...y le miró de una manera que no dejaba lugar a la duda.
Dos días después, la amiga anestesista acudió a la cita cargada de cariño y de algunos frascos. Josefina ya no contestaba a las preguntas, ya no besaba cuando era besada, ya sólo respiraba con una cierta agitación. Las instrucciones eran muy sencillas: si no había recuperación de la conciencia, era que el momento había llegado.
De madrugada, el hijo aprovechó un momento de soledad, se sentó a su lado y le tomó la mano. Le dijo unas palabras de despedida y la besó de nuevo. Luego inyectó en el suero las dosis del combinado que harían de su muerte un tránsito indoloro y dulce. Y se quedó a esperar. La respiración de Josefina se hizo paulatinamente más pausada, y su vida se extinguió sin que pudiera escucharse un estertor, porque no había agonía, sólo una expresión de serenidad. Cuando el pecho se quedó en calma, la muerte se convirtió en una de tantas muertes.
El problema es que vivimos en un País...en donde la anestesióloga que les ayudó no puede tener nombre.
[Fuente: http://elpais.com/diario/2008/02/03/domingo/1202014353_850215.html]
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2015.03.06 16:56 qryq Las Marchas de la Dignidad presenta en Valencia la gran movilización del 21 de marzo

Hace algo más de un año, ocho "columnas" de activistas procedentes de los diferentes territorios del Estado si dieron cita en Madrid, con el fin de reivindicar <>. Las Marchas de la Dignidad congregaron a centenares de miles de personas en la capital, Madrid. El 21 de marzo de 2015 se repite la convocatoria, a la que se han sumado 300 organizaciones sociales, partidos de izquierda y sindicatos alternativos. La gran movilización, presentada el 4 de marzo en Castellón y Valencia, supone el paso previo a una huelga general (laboral y de consumo) prevista para el próximo octubre.
La manifestación del 21 de marzo adopta como punto de partida un programa "de mínimos", en torno al que las Marchas de la Dignidad pretenden reunir un <>. Destacan, entre otros puntos: *la oposición al pago de la deuda <>; *la defensa de los servicios públicos; *el derecho al trabajo con derechos, el reparto del trabajo y la renta básica; *el derecho a decidir de las personas y los pueblos; *la defensa de los derechos de la mujer y del futuro de la juventud; contra la represión y la Ley "mordaza"; *la oposición al TTIP entre Estados Unidos y la Unión Europea; * el derecho a la vida digna y el rechazo tanto a la OTAN como a la guerra.
El portavoz del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), Diego Cañamero, ha afirmado en el acto de presentación de la marcha del 21 de marzo, en la Facultad de Filosofía de Valencia, que mucha gente pone hoy la esperanza en el cambio político, <>. Cañamero pone el énfasis en la <> frente a un <> que tiene todas las herramientas, como jueces, policías, dinero y tertulianos. Que el sindicalista priorice la unidad popular en la calle no le lleva a obviar una evidencia: <>
Las Marchas de la Dignidad han tenido, a juicio de Cañamero, la virtud de unir un entorno a unos puntos básicos a plataformas, movimientos sociales y sindicatos alternativos. <>, resalta el activista. Pero si a las Marchas les corresponde el mérito de favorecer esta unidad, la <> real se ha abierto con el 15-M, las protestas del barrio de Gamonal, las <>; la PAH o las <>. Según Cañamero, ciertamente en Grecia y España ha habido movilización social, <>. Por otro lado, el activista andaluz ha defendido la idea de caminar en dos direcciones: la democratización de la economía (ello implica la constitución de una banca pública y acotar el poder de los caciques y los terratenientes) y devolver la política al pueblo. <>.
Junto al portavoz del SAT, han intervenido en el acto algunas de las organizaciones sociales que apoyan la marcha del 21 de marzo: la Plataforma de Afectados por las Hipotecas (PAH); la Asociación de las Víctimas del Metro 3 de julio; Unión por la III República de Valencia; Yayoflautas; Sillas contra el Hambre; el movimiento estudiantil de la Universidad de Valencia; la Plataforma Tots som Cremona y la Red de Solidaridad Popular.
Las movilizaciones de la Marcha de la Dignidad se apoyan en el argumento que no requiere demasiada elaboración. Las cifras circulan, están a la vista y reflejan una realidad dramática. En febrero de 2015 hay 4,5 millones de parados registrados en las oficinas públicas de empleo. Sólo el 9,8% de las contrataciones que se realizan son indefinidas, a lo que se añade que únicamente el 56% de las personas desempleadas tengan alguna cobertura (con una caída de 14 puntos desde el inicio de la legislatura). Además, sólo el 44% de la población española en edad de trabajar está ocupada, casi un tercio de la población se halla en riesgo de caer en la pobreza (tres puntos más que en 2009) y el Estado español se ha convertido, al calor de la crisis, en el segundo país más desigual de la Unión Europea, tras Letonia. Por otro lado, siete millones de personas tienen problemas en España para pagar la factura de la luz.
Además de las reivindicaciones de carácter socio-económico, las Marchas ponen el acento en la denuncia de la represión, particularmente la reforma del Código Penal, y la Ley de Seguridad Ciudadana. Las Marchas de la Dignidad se sumaron a la campaña organizada contra estas reformas legislativas, la plataforma <>, que se materializó en concentraciones/manifestaciones los días 24 y 25 de enero en al menos 15 ciudades. <>, se afirma en un comunicado del movimiento.
La activista Miria Biosca ha puesto nombre y apellidos, en el acto celebrado en Valencia, a las víctimas de esta política represiva. En Enero de 2015 la Audiencia Provincial de Madrid condenó a Alfonso Fernández, activista social y miembro de la peña Bukaneros, a cuatro años de pirisión. El 16 de diciembre fueron detenidas en la llamada "Operación Pandora" once personas de ideología anarquista, de los que siete ingresaron después en prisión. Ismael Benito y Daniel Ayyash afrontan peticiones de nueve años de cárcel por su participación en los piquetes informativos durante la huelga general del 29 de marzo de 2012; en Barcelona, la fiscalía pide cuatro años de prisión para Raquel Tenías, detenida al terminar la marcha del 22-M en Madrid, cuando se dirigía al autobús para regresar a Zaragoza; otro caso es el de Francisca Mercé, activista del movimiento estudiantil en Elche, de 18 años y con una sola pierna debido a un cáncer, para quien la fiscalía pide 18 meses de prisión por causar supuestas lesiones a un policía durante una huelga de estudiantes.
Portavoces de las Marchas de la Dignidad presentaron el 18 de diciembre, en rueda de prensa, el calendario de acciones para 2015. Entre las próximas convocatorias de la <>, destaca el apoyo a los actos unitarios organizados por el movimiento feminista en el Día de la Mujer Trabajadora (el 8 de marzo), la participación en las convocatorias unitarias del 1 de mayo <>, y contactar con diferentes movimientos sociales europeos, con el fin de realizar una jornada internacional de protesta contra la deuda y los paraísos fiscales. El programa de acciones anunciado se completa con el apoyo a la campaña <> de la PAH, la adhesión a la iniciativa <> del movimiento BDS, el apoyo a los trabajadores afectados por el ERE de Coca-Cola y la participación en las acciones de rechazo a la guerra y contra la OTAN.
En las navidades de 2014 las Marchas de la Dignidad organizaron concentraciones de parados ante centros comerciales -por ejemplo en Murcia y Asturias- para denunciar la apertura de las grandes superficies los días festivos, los horarios abusivos y la precariedad laboral evidenciada esas fechas Estas acciones se reforzaron en la campaña <
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2014.08.07 12:32 maceylucas SALUD PÚBLICA Y LA PREVENCIÓN DEL CÁNCER EN LA COMUNIDAD VALENCIANA

Soy Técnico en Radiodiagnóstico Estatutario y hasta hace algo más de tres años he desempeñado mi labor en el CSP de Dénia (Alicante). Fuí suspendido de funciones y sueldo mediante Expediente Disciplinario, situación en la que sigo a la espera de Resolución Judicial del TSJCV. Dicho Expediente tiene su origen en unas declaraciones que hice a la Prensa Local sobre las graves irregularidades que se estaban produciendo en el Programa de Prevención de Cáncer de Mama, en cuanto a retrasos en las citas(por aquel entonces rondaban los 10 meses y en la actualidad superará el año en una prueba bianual. Yo supongo que el fin último de este desaguisado consistirá en la privatización de dicho PPCM aunque dicha solución diste muy mucho de los planteamientos originales de este tipo de Programas de Cribado, establecidos en su dia por Expertos internacionales a fin de que el beneficio de los mismos superen a los perjuicios ya que las mamografias en mujeres sanas, sin un buen criterio de calidad, puede originar en estas tumores(efecto adverso de los RX)
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